lunes, 10 de marzo de 2008

Traducción y teología

Análisis contextual de “tsedeq” en la RVR (español) y la KJV (inglés)
Esteban Voth


Antes se pensaba que las traducciones de la Biblia estaban libres de prejuicios e ideologías teológico-doctrinales, por lo que una traducción “trasmitiría” según eso, el mensaje nítido de Dios. Esto es, se encontraría libre de interpretaciones “perniciosas”, siendo un trabajo aséptico; pero lo cierto es que toda traducción es ya una interpretación, donde el intérprete/traductor, tiene que escoger entre una gama de posibilidades para verter en otra lengua el mensaje bíblico. “El traductor o equipo de traductores hacen todo lo posible por trasmitir, en otro idioma, el significado de ese texto antiguo… este proceso de traducción no se da en el vacío”.[1] Por ello, como reza el dicho italiano, la traducción puede llegar a constituirse en una auténtica traición: traduttore traditore, el traductor es un traidor.

En una traducción influyen varias cosas, como por ejemplo, la cosmovisión del traductor o equipo de traductores. En el análisis contextual de la palabra hebrea tsedeq, se ve cómo una traducción puede afectar el modo en que la iglesia hace teología y cómo condiciona su praxis. Las dos versiones que aquí se estudian son “clásicas” dentro del ámbito de las iglesias evangélicas. Una de ellas en inglés y la otra en español. Si bien la RVR traduce la mayoría de las veces tsedeq por “justicia”, la KJV traduce la misma palabra como “rectitud”. Esto ha venido a afectar el uso y significado de esa palabra para la teología y la práctica de la iglesia latinoamericana porque los misioneros leyeron e interpretaron la RVR con los lentes de la traducción inglesa. Como la traducción inglesa fue auspiciada por el propio rey Jaime, se adoptó la traslación de rectitud, ahí donde aparecía tsedeq. “El rey no quería que la gente pensara que la justicia podría ser parte de su responsabilidad espiritual. Palabras poderosas como ‘justicia’, ‘justo’, y ‘fidelidad comunal’, no favorecían los intereses del rey”.[2] Eso empobreció enormemente el significado teológico/práctico de esa palabra hebrea, no sólo en el ámbito anglosajón sino también en el latinoamericano.

Aunque un mismo término hebreo no puede ser siempre traducido por una sola palabra en español o inglés, -sino que tiene que consultarse el contexto para aplicar la más adecuada traducción- muchas veces se sigue esta práctica poco sana, ocasionando mal-interpretaciones en el texto. Un ejemplo de esta situación es la de la palabra hebrea tsedeq, cuyo campo semántico es muy amplio y variado. “Según el contexto, puede significar: decisión, decisión legal, caso legal, justicia, derecho”.[3] Sin embargo, dicha palabra fue vertida en la KJV de una forma poco clara, con el término “rectitud”, en vez de las acepciones anteriores. El problema radica en que el término “rectitud” está mayormente vinculado a un individualismo que no tiene mucho que ver con el sentido bíblico del la palabra justicia en hebreo. Porque el sentido de la palabra tsedeq en hebreo es del ámbito de lo comunitario y no de lo individual. Infortunadamente, en muchas de nuestras comunidades de fe, todavía se vive un cristianismo trasmundano que no hace mucho caso al auténtico significado del mensaje profético, sino que busca paliar las necesidades de la gente con simples promesas del salvación en el más allá, no importa cuánto sufra en el más acá, porque tendrá reservada una “corona allá en el cielo”.

Emmanuel Flores-Rojas.



[1] Voth, E., Traducción y teología, p. 12.
[2] Ibid., p. 18.
[3] Ibid., p. 20.